Comportamientos desechables

Son dos técnicas que se utilizan diferentes recompensas para reforzar el buen comportamiento del alumno.

Refuerzo positivo

La condición positiva

 

Refuerzo positivo

Implica la utilización de las siguientes recompensas para reforzar el buen comportamiento del niño:

  • La alabanza
  • La atención
  • El contacto físico
  • Premios y privilegios.

Todas estas técnicas deben cumplir con cuatro pre-requisitos para ser aplicadas con eficacia. Así, a la hora de ponerlas en práctica, el profesor debe:

  • Detectar el comportamiento que quiera reforzar
  • Aplicarlas inmediatamente después de la emisión de que se produzca
  • Hacerlo con continuidad en el tiempo

El buen funcionamiento de estas técnicas requiere que los profesores presten atención a conductas adecuadas que normalmente pasarían desapercibidas. El mejor momento para utilizar la alabanza, los premios o los privilegios, es, por ejemplo, cuando el profesor nota que un niño que normalmente es ruidoso trabaja tranquilamente.

La alabanza

Esta técnica es la primera que deben aprender los profesores, ya que es el fundamento de otras técnicas. Para aplicarla correctamente, debe seguir las siguientes pautas:

Al principio, la alabanza debe combinarse con recompensas materiales

Una vez que el alumno con TDAH comienza a portarse bien, se van retirando gradualmente las recompensas materiales y la conducta se mantiene solamente mediante la alabanza.

La alabanza debe ser descriptiva e incluir comentarios positivos y motivadores

De esta forma, el niño entenderá qué es lo que tiene que hacer correctamente si desea conseguir nuevas alabanzas. Usted puede decir, por ejemplo: "Javi, has hecho muy bien en recoger tus lápices después de trabajar y meterlos en tu plumier. Además, veo que tienes el plumier muy ordenado".

Alabe los comportamientos positivos, aunque sean poco importantes

De esta forma, usted estará estimulándole a incrementar este tipo de conductas.

Cambie la alabanza para evitar la monotonía

No es suficiente decirle al niño que "trabaja muy bien". A veces los profesores deben utilizar alabanzas más elaboradas, como: "Daniel, tu cuento me ha gustado mucho; los personajes son muy graciosos, y la historia es muy original".

La alabanza debe ser sincera

Cuando alabe a su alumno, céntrese solamente en lo que éste ha hecho bien. Si sólo ha hecho bien una parte de la tarea, felicítele por ello. No utilice la frase "bien, pero...", ya que al hacerlo, el niño prestará más atención a la crítica que a la alabanza. Usted puede, simplemente, hacer una pausa y añadir lo que aún le queda por hacer.

Evite cualquier reticencia o sarcasmo.

De lo contrario, la alabanza se pierde y termina sonando a una crítica.

Adelántese al mal comportamiento del niño.

Muchas veces, los niños con TDAH realizan conductas deseables inmediatamente antes de portarse mal. Por ejemplo, dos niños pueden trabajar juntos tranquilamente antes de empezar a pelearse. Por esto, es conveniente expresar la satisfacción que produce un buen comportamiento antes de que surja una conducta incorrecta.

No incluya en la alabanza referencias a una mala conducta pasada del niño

No le diga al niño: "buen trabajo, yo no sé porqué no lo has hecho así de bien antes". De esta forma, el alumno sólo prestará atención a lo mal que ha actuado en el pasado, y no valorará lo bien que ha hecho las cosas en esta ocasión.

La atención

La atención es un medio muy poderoso para estimular la conducta positiva del alumno. No hace falta que usted interrumpa la clase para prestarle atención; usted puede concederle la atención que necesita de las siguientes maneras:

  • Sonríale
  • Mírele
  • Mantenga con él una conversación breve
  • Realice alguna actividad con él
  • Hágale un comentario rápido o pregúntele algo
  • El contacto físico

El contacto físico funciona especialmente bien con niños pequeños. Para establecer este tipo de acercamiento:

  • Siéntese cerca del niño
  • Siéntelo en sus rodillas
  • Déle abrazos y besos
  • Organice juegos que impliquen contacto físico (por ejemplo, "el corro de la patata")
  • Déle una palmadita cariñosa

Premios y privilegios

Para usar este tipo de refuerzo, lo primero que debe hacer es identificar cuáles son las recompensas y privilegios apropiados para el niño con TDAH.

Adapte los premios a los gustos particulares de cada niño.

Otórguelos en proporción a la importancia y dificultad de la conducta que desee premiar. Si, por ejemplo, usted nota que todos los días el niño se pone a intercambiar cromos en lugar de jugar al fútbol, es evidente que el intercambio de cromos es un refuerzo poderoso para él.

Utilice las recompensas y los privilegios para fortalecer las conductas deseadas.

Procure que su uso no sirva para incrementar los comportamientos inadecuados o agresivos. Si usted observa que el niño con TDAH siempre está molestando a los demás, será un error prometerle que si deja de hacerlo, le regalará un chocolate. Esto enseñará a su alumno que si quiere conseguir algo, sólo debe negarse a detener su mal comportamiento. De esta forma, forzará la situación hasta obtener un premio en recompensa por abandonar esa conducta.

Conceda las recompensas y privilegios inmediatamente después de haber obtenido la conducta deseada, no antes.

De otro modo, el niño con TDAH entenderá que puede conseguir su objetivo fácilmente, sin terminar de hacer sus cosas.

Utilice las recompensas y privilegios de forma constante.

Los refuerzos no suelen producir un cambio inmediato. Por ello, los profesores deben ser constantes, reforzando cada vez la conducta que desean incrementar.

Cambie las recompensas y privilegios para no crear costumbre/hábito.

Una vez que el niño se acostumbra a una recompensa, dejará de tener interés en hacer lo necesario para obtenerla.

La condición positiva

Consiste en pedirle al niño que haga algo que no quiere como condición indispensable para conseguir algo que le gusta, que desea y tenía planificado hacer.

Usted puede decirle, por ejemplo: "si quieres ir a jugar con tus amigos, primero tienes que recoger tu habitación". Esta frase siempre deber ser de carácter afirmativo y usted debe dirigirse al niño de una manera tranquila y positiva. No le diga al niño: "no podrás ver la tele si no haces los deberes".

Para aplicar la "condición positiva", haga una lista de los problemas que pueden surgir en clase y que puedan solucionarse mediante la utilización de esta técnica. Luego piense en las actividades con las que pueda recompensar al niño una vez que haya terminado lo que debía hacer.