Intervención en el aula

El niño con TDAH suele tener problemas en el colegio; sus síntomas hacen que le sea extremadamente difícil quedarse quieto en clase, no molestar a sus compañeros o terminar sus tareas correctamente y a tiempo.

Sin embargo, usted puede ayudarle poniendo en práctica unas medidas relativamente sencillas, pero muy efectivas. Su objetivo es minimizar los puntos débiles del alumno TDAH, potenciando al mismo tiempo sus puntos fuertes. Esto se lleva a cabo evitando que cometan errores por descuido, ayudándoles a acabar sus tareas y disminuyendo su mal comportamiento, lo que mejorará el ambiente del aula.

Estas técnicas se sitúan en el marco de unos principios didácticos para alumnos con TDAH. Usted deberá apoyarse en ellos para realizar modificaciones en su forma de abordar los siguientes conceptos:

  • La disposición del aula
  • Instrucciones
  • Materiales didácticos
  • Las debilidades académicas
  • Tareas, deberes y exámenes
  • Autoinstrucciones
  • Participación activa
  • Comportamiento
  • Ánimo, apoyo personal y autoestima
  • Colaboración con los padres

Muchas de estas técnicas pueden utilizarse también en adolescentes con TDAH (ver estudiantes con TDAH en secundaria), aunque para estos casos se deben incorporar pautas más complejas.

La disposición del aula

Disponga el aula en filas con pupitres separados. Esto le facilitará a usted el movimiento por la clase y el acceso a todos los estudiantes; a su vez favorecerá en los alumnos el trabajo independiente.

Siente al alumno con TDAH cerca de su escritorio o cerca de estudiantes modelo. Es fundamental evitar las distracciones, por tanto, siente al niño lejos de puertas y ventanas y ubíquele cerca de su escritorio, o considere la posibilidad de sentarlo junto a niños que se porten bien, y sean atentos, ordenados y obedientes.

A su vez, debe procurar estar cerca de él cuando explique las lecciones, dé instrucciones para las actividades o simplemente, para controlar o seguir su trabajo más de cerca.

Coloque las reglas y los horarios en un lugar visible. Las normas de comportamiento y los horarios deben ser muy claros y estar siempre presentes para el niño. Usted puede pegarlos en el pupitre, en la carpeta o en la pared, en forma de póster. Repita las reglas de vez en cuando.

Procure que los pupitres permanezcan ordenados. Intente alentar la limpieza en lugar de penalizar la suciedad. Dedique cinco minutos todos los días para ordenar los cuadernos, estanterías y pupitres (en ellos sólo deben aparecer los materiales indispensables). También puede conceder un premio cada día al pupitre más ordenado.

Instrucciones

Simplifique las instrucciones complejas. A la hora de dar una instrucción a su alumno, mantenga el contacto visual y encárguele las tareas una por una, de forma clara y concisa. De esta forma, evitará que el niño se sienta agobiado.

Asegúrese de que el alumno haya comprendido las instrucciones antes de comenzar la tarea. Usted puede hacer a su alumno preguntas frecuentes para asegurarse de que ha entendido perfectamente lo que se le pide. Si es necesario, repita las consignas pacientemente, y pídale al alumno que también lo haga.

Anime al alumno a hacer preguntas. La mayoría de los niños con TDAH no hacen preguntas por miedo a que se burlen de ellos. Tenga esto en cuenta y haga que su alumno se sienta cómodo preguntando lo que no entiende.

Materiales didácticos

Cambie el formato de los materiales didácticos. Una buena manera de disminuir las distracciones, y organizar las tareas es cambiar el formato de los materiales didácticos. De esta forma, el estudiante con TDAH podrá concentrarse mejor y completar su trabajo de forma más rápida y organizada.

  • Prepare materiales impresos bien espaciados
  • Separe las columnas largas
  • Utilice papel cuadriculado para los problemas de matemáticas con los estudiantes que tienen dificultades para seguir las secuencias.
  • Si es posible, no mezcle diferentes tipos de problemas de matemáticas en la misma página, o en todo caso, dibuje un círculo de color para cada tipo de problema (verde para las sumas, rojo para las restas, amarillo para las reglas de tres, etc).
  • Las instrucciones deben ser cortas y ordenadas; utilice diagramas o dibujos para ayudar a aclararlas
  • Ayude al estudiante con TDAH a concentrarse en las secciones clave de las instrucciones o materiales didácticos. Para ello, subraye o marque párrafos o palabras individuales con diferentes colores.

Cuando le asigne tareas que requieran mucha lectura, dele al alumno un resumen para ayudarle a concentrarse en los puntos más importantes de la tarea.

Utilice calendarios y cuadernos de colores. Diseñe un horario con códigos de colores por materias. Usted puede disponer, por ejemplo, que el verde corresponda a las matemáticas, y por tanto, el cuaderno estará forrado del mismo color; esto hará que reconozcan más fácilmente sus materias.

Divida las hojas de ejercicios. Una hoja completa de ejercicios puede agobiar a los estudiantes con TDAH y hacer que se desconcentren. Divida la hoja en secciones más pequeñas con líneas o párrafos entre los ejercicios.

En la hoja de ejercicios se debe mostrar solamente una sección a la vez. Para ello, usted puede doblarla o cubrir una sección de la hoja de ejercicios con otra en blanco. También puede colocar la hoja de ejercicios encima de una hoja de papel de color más grande, esto ayudará a marcar límites y darle al alumno con TDAH un punto de concentración.

Corrija los ejercicios a medida que el alumno los vaya terminando. El niño puede terminar una parte de la tarea, pedir al profesor que la revise y corregirla antes de proceder con la próxima sección. Esto le proporcionará un apoyo y estímulo constantes por parte del profesor.

Las adaptaciones académicas

Para este tipo de alumnos no suele ser necesario realizar modificaciones significativas en los objetivos del curso, pero sí conviene adaptar a sus características las fechas límite de los objetivos y el sistema de evaluación.

Para muchos alumnos con TDAH "menos es más". Es decir, si el alumno es capaz de resolver correctamente diez problemas matemáticos y luego empieza a distraerse, no es necesario que realice los veinte que usted ha impuesto al resto de los compañeros.

Las modificaciones académicas también pueden incluir:

  • Una mezcla de actividades de alto y bajo interés. Es conveniente empezar por las menos atractivas, dejando las más gratas para después a modo de recompensa final.
  • Materiales informáticos de aprendizaje, novedades y juegos que capten su interés.
  • La simplificación y aumento de presentaciones visuales.
  • La enseñanza de destrezas para la organización y el estudio, siempre adaptada a tareas concretas.
  • El trabajo en grupo y el aprendizaje cooperativo.
  • Un tiempo extra (si es posible) para la realización de los trabajos.

Las debilidades académicas

Si la lectura es su debilidad: Dele tiempo extra para leer, dosifique la cantidad de lectura requerida dividiéndola en secciones, y evite que el estudiante haga lectura oral en clase.

Si le cuesta redactar correctamente: No le asigne exámenes que requieran muchas respuestas y demasiado largas, ya que puede asustarse y dispersarse. Usted puede dividir el examen y proporcionar al alumno una pregunta cada vez. Cuando termine de responder una, dele otra y así sucesivamente. También puede probar con los exámenes orales o tipo test.

Si las matemáticas se le hacen difíciles: Utilice un papel cuadriculado para espaciar los números, dele tiempo adicional para resolver los ejercicios y en los exámenes, permítale utilizar la calculadora.

Tareas, deberes y exámenes

Tenga cuidado con los cambios en la rutina. Explique claramente y anote en un calendario la rutina y estructura al principio del año escolar. Recuerde que a un niño con TDAH le cuesta asimilar los cambios, por lo tanto, evite las recolocaciones físicas, interrupciones o cambios en los horarios, y ayúdelo en los cambios de clase y/o asignatura.

Estimule los sentidos del niño para facilitar el trabajo en clase. Mientras más canales sensoriales utilice para que a su alumno le llegue la información, más fácil le será aprender, ya que para ello se valdrá de sus destrezas sensoriales más fuertes, reforzando a su vez las más débiles.

Esto puede llevarse a cabo a través de varios recursos:

  • Escriba las instrucciones en la pizarra y luego explíqueselas; esto hará que el niño asimile más fácilmente lo que tenga que hacer.
  • Utilice colores y dibujos para ayudar a los estudiantes a visualizar los conceptos.
  • El papel cuadriculado puede ser muy útil para ayudar a los alumnos a escribir los números en línea.
  • Marque las palabras y números en papeles con superficies duras.

Con los niños pequeños, es muy efectivo aprender fórmulas como las tablas de multiplicar a través de canciones.

Ayúdele a conseguir autonomía. Al niño con TDAH le cuesta mucho organizarse, por ello requiere que usted le supervise diariamente en las actividades que debe realizar. Utilice calendarios, especialmente para los deberes y para los trabajos a largo plazo.

Con el tiempo, usted puede ir reduciendo su supervisión, pero recuerde que los niños con TDAH necesitan su ayuda durante más tiempo que los demás.

No penalice los errores ortográficos. Aliente la autocorrección mediante el uso de un diccionario en clase.

Verifique que su alumno haya terminado su trabajo. Usted puede hacerlo firmando diariamente su cuaderno.

Haga que revise su tarea antes de entregarla. De esta forma podrá comprobar que su trabajo esté en buenas condiciones de presentación (ni sucio, ni arrugado).

Disminuya la frustración del alumno ante las tareas exigentes. Cuando el niño se sienta demasiado frustrado como para terminar un trabajo, asígnele otra actividad menos complicada para que pueda experimentar algo de éxito antes de volver a la tarea original.

Asegúrese de que el niño sepa qué tareas escolares debe realizar en casa. Proporcione diariamente una hoja de tareas al estudiante con TDAH . Al final del día, compruebe que el niño haya anotado correctamente en su cuaderno lo que tiene que hacer y que se lleva los libros y cuadernos de ejercicios necesarios.

Divida la tarea en pequeñas secciones. En caso de que un trabajo sea demasiado largo, usted puede establecer que "para el martes tienes que avanzar tres hojas del trabajo, para el miércoles, tres hojas más, y para el jueves ya tiene que estar terminado".

También es muy efectivo enseñarle a tomar notas de lecturas o materiales que vayan escritos en tres columnas (idea principal, lo que apoya a la idea y a las preguntas)

Disponga que el mejor estudiante sea compañero de estudio del niño con TDAH . Su influencia puede facilitar la mejora del rendimiento académico de este alumno.

Encárguele tareas cortas o períodos de trabajo que coincidan con el tiempo en que el alumno está atento (para calcular esto, usted puede utilizar un cronómetro). Déle tiempo extra para terminar ciertos trabajos; no le castigue por trabajar más despacio o necesitar más tiempo.

Procure que los exámenes sean más cortos y frecuentes. Utilice un formato sencillo para evitar distracciones y para compensar, evalúe al niño con más frecuencia.

Manténgase atento a los indicadores de aburrimiento de sus alumnos. Así podrá actuar de forma preventiva.

Indique el tiempo limite para realizar cada actividad. Dele a su alumno un cronometro para que pueda autorregular su trabajo y tomar conciencia del tiempo que le queda. secuenciarlo temporalmente de forma apropiada).

Cuando se termine el tiempo, prémielo positivamente si ha conseguido finalizar con éxito la tarea. (Dibuje una cara positiva en su cuaderno en el apartado de "deberes")

Si no termina la actividad a tiempo aplique un castigo previamente acordado con el niño.

Revise los trabajos puntualmente, cuando haya concluido el tiempo prefijado. No atienda a las demandas del alumno fuera de esta pauta.

Autoinstrucciones

Usted puede enseñar al alumno a hablarse a sí mismo, a darse "autoinstrucciones" para resolver sus tareas. Las autoinstrucciones descomponen una actividad en una serie de pasos para que sea más fácil resolverla.

Los pasos y autoinstrucciones podrían ser los siguientes:

  • Definición del problema: "¿Qué es lo que tengo que hacer?"
  • Análisis de tareas: "Ahora debo hacer esto".
  • Focalización de la atención: "Ahora sólo tengo que pensar en esto y hacerlo muy bien".
  • Elección de una respuesta: "Creo que ésta es la solución".
  • Valoración de la respuesta.
  • Autorrefuerzo: "Sí, he acertado"
  • Rectificación: "No, me he equivocado. A ver, ¿qué es lo que he hecho mal? Ahora tengo que hacerlo más despacio y me saldrá mejor"

Enseñar al niño a realizar las tareas a través de estas autoinstrucciones se realiza en varias fases:

  • El profesor realiza una tarea delante del alumno con TDAH (por ejemplo, localizar un error en una cuenta) hablándose a sí mismo en voz alta (por ejemplo "¿Qué debo hacer?. Debo revisar que la cuenta esté bien hecha. A ver, vuelvo a hacer la suma otra vez, muy despacio. Cuatro más dos...No, lo estoy haciendo demasiado rápido, más despacio, lo cuento con los dedos. Sí, muy bien...").
  • El niño hace el mismo ejercicio mientras el profesor le da instrucciones en voz alta.
  • El niño realiza el ejercicio mientras se auto-instruye en voz alta.
  • El niño continúa haciendo el ejercicio mientras se auto-instruye en voz baja. El hablarse a sí mismo se convertirá gradualmente en pensamientos-guía para prestar atención a la tarea.
  • El alumno realiza el ejercicio mientras piensa lentamente.

A la hora de llevar a cabo este entrenamiento es mejor comenzar con tareas más divertidas, como hacer sopas de letras, localizar errores en dibujos similares, completar dibujos, o hacer puzzles. Poco a poco, usted irá introduciendo ejercicios de lengua y/o matemáticas.

Participación activa

Estimule su participación en clase. Estructure las actividades de forma que se planteen preguntas y ofrezca al niño con TDAH mayores oportunidades de responder.

Establezca actividades que impliquen movimiento. Estas pueden ser tan simples como borrar la pizarra, repartir los cuadernos, etc.

El aprendizaje cooperativo puede promover las habilidades sociales. Fomente la interacción social con los compañeros de clase si el estudiante es retraído o excesivamente tímido. Usted puede hacerlo animándole a compartir su interés especial o talento o a trabajar junto a otro estudiante en un proyecto o presentación.

También puede organizar a los alumnos para que lean en pareja, y establecer grupos de trabajo asignando roles y responsabilidades. Permita a los niños equivocarse y que se manejen solos hasta donde sea posible.

Enseñe al estudiante a ser responsable. Haga que el niño con TDAH se involucre activamente en un proceso de aprendizaje dándole oportunidades de asumir roles de responsabilidad: nómbrelo "ayudante en clase", y que escriba palabras o ideas clave en la pizarra. Aún cuando el estudiante no demuestre ser totalmente responsable, responda de manera positiva y entusiasta para apoyar los esfuerzos y promover la satisfacción de lograr éxito.

Comportamiento

Defina claramente sus objetivos para con el niño. Planifique a nivel curricular, comportamental y social.

Implemente un sistema de manejo de comportamiento en clase. Utilice un sistema de consecuencias lógicas, naturales y estímulos positivos en vez de los castigos. Para ello, usted puede elaborar un contrato de contingencias o utilizar un sistema de economía de fichas. Si la conducta del niño es excesivamente provocativa, utilice el "tiempo fuera".

Refuerce continuamente su buena conducta. Esté constantemente pendiente de su buen comportamiento y prémielo de forma inmediata. Intente reconocer todos sus esfuerzos; un alumno con TDAH se esfuerza mucho, aunque a veces no lo parezca.

Ofrézcale todas las oportunidades posibles, haga que se sienta satisfecho por haber logrado algo y realice comentarios positivos (alabanzas, notas en sus cuadernos de trabajo, dibuje caritas sonrientes o estrellas en sus cuadernos). También puede transmitirle confianza y ánimo a través de una palmadita en el brazo, la cabeza o la espalda.

Finalmente, cuando sea posible, asigne al niño trabajos o tareas favoritas para que refuerce su comportamiento positivo y se sienta "especial".

Castigue inmediatamente la mala conducta. Ignore las pequeñas malas conductas, pero sancione las provocaciones graves enseguida, y siempre siguiendo un plan con unos objetivos concretos. Recuerde que las sanciones modestas, pero constantes, producen un efecto mayor que los grandes castigos administrados con poca frecuencia. Al reprender al niño, evite las escaladas y las negociaciones.

Ayúdele a controlar la ira. Recuerde que el niño con TDAH se frustra muy fácilmente, y que el estrés, la presión y la fatiga pueden llevarle a perder el control e inducirle a un mal comportamiento.

Cuando note que el niño está muy enojado, permítale salir a caminar, reduzca la carga para aliviar la presión y evite los cambios de temperamento.

Enséñele a controlar sus impulsos. Estimúlelo a guardar silencio o a levantar la mano, por ejemplo. Una forma de hacerlo es dándole la palabra sólo cuando haya levantado la mano, o premiándolo al hacerlo.

Aliéntelo a permanecer sentado mientras trabaja. Los niños con TDAH suelen contar con una actividad motora excesiva, por ello les cuesta quedarse quietos durante mucho tiempo. Tenga esto en cuenta y dele la oportunidad de moverse (permítale que saque punta al lapiz o que lleve algún papel a la Dirección).

Mantenga una distancia psicológica del mal comportamiento del niño. Cuando el niño se porte mal, sea prudente y evite sermones y críticas. Intente no personalizar su conducta y perdónele; no siempre puede controlar lo que hace y dice.

Ánimo y autoestima

Determine las fortalezas y debilidades del niño. Consulte con el psicopedagogo para determinar los puntos fuertes y débiles de su alumno con TDAH , para así poder ayudarle mejor. Asegúrese de que el niño conoce el comportamiento positivo solicitado: modele y/o utilice el "juego de roles".

Invierta más tiempo hablando con él. Especialmente cuando le vea más reprimido o se vuelva iracundo con facilidad.

Cree un "ambiente estudiantil amistoso". Sea flexible y mantenga un ambiente estructurado pero que de lugar a la creatividad.

Sea firme, justo y amigable. Recuerde: el alumno con TDAH requiere de su apoyo para salir adelante. Respételo y trátelo con dignidad, intente que no se sienta diferente y busque tiempo para hablar a solas con él. Sea constantemente firme, pero cariñoso. En ocasiones, estos niños son los más difíciles de querer, pero son los que más lo necesitan

Intente no ponerle en evidencia. Las frecuentes llamadas de atención por parte del profesor pueden hacer que el niño se sienta mal y avergonzado ante los demás. Recuerde que los comportamientos negativos sólo pretenden esconder el miedo que el alumno con TDAH le tiene al fracaso.

Usted puede plantear señales que el niño pueda reconocer cuando realiza una conducta incorrecta (tóquese la oreja o haga contacto visual con él). También debe evitar recordar públicamente al alumno que tome su medicación.

Haga públicos los méritos del alumno. Al exhibir el trabajo de los estudiantes en el aula, incluya el trabajo de los estudiantes con TDAH

Colaboración con los padres

Mantenga a los padres regularmente informados sobre el progreso de su hijo. Los padres, estudiantes y profesores que trabajan con un niño con TDAH deben estar involucrados en el planteamiento de metas. Cuanto más involucrados estén los padres, mayor será el éxito del niño.

Para ello, debe mantener un sistema de continua comunicación con los padres para informarles de las dificultades y mejoras en la conducta de su hijo. Usted puede ponerlo en práctica enviando diaria o semanalmente un informe escrito en la agenda de tareas, y manteniendo reuniones mensuales para saber cuáles son los intereses y los buenos resultados del niño fuera de clase.

Implemente el mismo sistema de disciplina y premios utilizado en el hogar. Pida a los padres ayuda para facilitar la adaptación del estudiante a la escuela. Es muy probable que los padres hayan determinado las técnicas de comportamiento más eficaces con su hijo.

Explique a los padres sus métodos de corrección. Es importante que los padres estén al tanto de las técnicas que utilizan en la escuela para que puedan revisar las tareas del niño. También puede llegar a un acuerdo con ellos para que el niño tenga el Horario Escolar en un lugar visible de su casa, así como en sus cuadernos o carpetas.

Anime a los padres a revisar que la tarea esté completa. Pídales que revisen periódicamente los cuadernos y la organización en la mochila.

Haga todo lo posible para que el niño esté tranquilo en casa y pueda hacer sus deberes. Póngase de acuerdo con los padres para que éstos proporcionen un ambiente hogareño armonioso y una rutina moderada; de esta forma, el niño no tenderá a dispersarse cuando llegue el momento de hacer sus deberes.

Tenga siempre la mente abierta. Escuche con su corazón lo que los padres y los demás estudiantes le cuentan.