Funciones que se deterioran

Los síntomas del TDAH pueden provocar el deterioro de las siguientes funciones ejecutivas, necesarias para el aprendizaje y las relaciones sociales:

Enfoque

Tiene que ver con la capacidad de mantener la atención, de alternar el enfoque entre tareas. En el niño con TDAH, esta función ejecutiva no funciona bien, por lo que tenderá a distraerse con facilidad. Otro efecto de este deterioro es el hiper-enfoque: el niño puede "enfocarse" tanto en una tarea, que tiene dificultades en dejarla para pasar a otra.

Emoción

Los estudiantes con TDAH son más propensos a demostrar su frustración de forma violenta. Les cuesta controlar la expresión de sus emociones e inhibir sus impulsos; esto entorpece la habilidad para seguir las reglas.

Activación

Esta función está relacionada con la capacidad de establecer prioridades y activarse para trabajar. A los niños con TDAH les cuesta mucho trabajo organizarse, elegir qué deben hacer primero y por qué. Pueden pasar mucho tiempo decidiendo las prioridades del trabajo.

Memoria de trabajo

Es la capacidad de recordar las actividades que se deben realizar en un futuro cercano. En los casos de TDAH, la impulsividad entorpece la actividad de la memoria de trabajo. Estos estudiantes suelen olvidar en casa las cosas necesarias para realizar sus tareas, son distraídos y desorganizados.

Esfuerzo

Implica regular la agudeza, mantener la velocidad de trabajo. A los niños con TDAH les cuesta concentrarse varias horas en una sola actividad, por lo que si una tarea requiere de un esfuerzo sostenido, la dejarán a un lado.

Acción

Relacionamos esta capacidad ejecutiva con la acción de planificar. Los niños con TDAH tienen grandes dificultades en la organización, por lo que les toma más tiempo cumplir con las tareas y les cuesta planificar actividades a largo plazo.