Gestión del TDAH

El TDAH es un trastorno que hasta hace poco no era demasiado conocido. Por ello, si bien muchos niños se encuentran recibiendo tratamiento, existen adultos que no han sido nunca diagnosticados. Como resultado, muchas personas pasan toda su vida sin entender porqué no pueden controlar una serie de conductas que perjudican sus relaciones con los demás.

 Si usted se encuentra entre aquellos adultos diagnosticados con TDAH, no se sienta mal. Semejante diagnóstico puede provocar sensaciones de desconcierto, vergüenza o enojo, sin embargo, es fundamental que pueda cambiar su perspectiva y tranquilizarse. Para ello puede seguir las siguientes pautas:

No se agobie

Recuerde que el diagnóstico no cambia nada; sólo le puso una etiqueta a lo que ya existía. 

Tenga paciencia. Las mejoras llegarán paulatinamente, por lo que debe intentar deshacerse del pesimismo adquirido tras años de sufrir TDAH.

 Tómeselo con humor. Muchos despistes o “meteduras de pata” provocadas por sus síntomas pueden ser muy graciosas. Aprenda a reírse de usted mismo.

Infórmese

Lea libros y artículos sobre el TDAH, busque fuentes fiables, hable con profesionales.

Tenga en cuenta que todavía se desconocen las causas del TDAH, por lo que no existe una información totalmente exacta. 

Intente que los demás participen del aprendizaje de este trastorno (pareja, hijos, amigos, personas del entorno laboral), de esta forma podrán entenderle y ayudarle mejor. Sin embargo, procure que no se le recuerden sus limitaciones constantemente.

Asegúrese del diagnóstico

El profesional que le trate debe tener una buena formación en el tratamiento del TDAH Asegúrese de que haya descartado factores sociales que puedan producir síntomas parecidos a los del TDAH. También debe descartar problemas médicos (neurológicos o endocrinológicos), toxicidad por medicaciones o drogas, problemas psiquiátricos, de inteligencia o de aprendizaje. 

No se sienta culpable

No sienta culpa por desarrollar conductas conflictivas; su trastorno le sobreexpone a demasiados estímulos. Lo que sí puede hacer es intentar seleccionarlos con cuidado; elija aquellos que no le perjudiquen ni a usted ni a los demás.

Recuerde que el TDAH es crónico, de origen neurobiológico y se transmite genéticamente; no es provocado por un carácter débil o inmaduro.

Revise el pasado y mire hacia el futuro

Analice el impacto del TDAH en su vida y se dará cuenta de que muchos de los conflictos que recuerda no han sido culpa suya. 

Comience a planear estrategias para mejorar su futuro.

Apóyese en otros

Los adultos con TDAH suelen tener una escasa confianza en sí mismos, por lo que necesitan que los demás les den mucho ánimo y apoyo. 

Pida a las personas de confianza que le den su opinión acerca de sus comportamientos positivos y negativos. 

Únase a personas que también padezcan TDAH ellos le proporcionarán mucha información que no encontrará en los libros. Además, serán quienes mejor comprendan sus dificultades. 

Participe en grupos de apoyo o visite páginas webs de asociaciones, en donde encontrará salas de chat, foros y grupos de mensajes de personas con TDAH.