Estudiar en casa

A la hora de estudiar en el hogar, debes tener en cuenta varios factores para que durante el tiempo de estudio rindas al máximo:

  • Organización
  • Área de estudio
  • Relajación
  • Trabajos, deberes y exámenes
  • Otros consejos

Organización

Establece un convenio con metas

Al comenzar el año escolar, siéntate con tus padres y pregúntales cuáles son sus expectativas para el año. Elaborad un contrato escrito con estas expectativas, dividiendo las metas grandes en propósitos más pequeños, y cuélgalo en tu habitación para que te sirva como estímulo en tus estudios.

Utiliza la mochila para organizarte

En la mochila, establece sitios para cada cosa: los lápices y las plumas en las bolsillos externos, tu cuaderno de deberes en otro bolsillo y tus carpetas dentro de la mochila. Al terminar tus deberes, mételos en la mochila inmediatamente, para no olvidarte.

Usa una agenda

Utiliza una agenda para anotar las fechas de los exámenes y de los trabajos pendientes, ordenándolo todo por fecha y prioridad. Cuando te digan lo que tienes que hacer apúntalo enseguida. No lo dejes para después, ya que seguramente te olvidarás de hacerlo y luego tendrás problemas para llevar a cabo la actividad correctamente.

No anotes tus cosas en varias agendas o en papeles sueltos, ya que es probable que los pierdas.

No te sobrecargues de actividades

Al apuntarte en actividades extraescolares, ten en cuenta el tiempo que necesitas para estudiar y hacer los deberes. De lo contrario, acabarás haciendo muchas cosas, pero tendrás problemas para llevarlas a cabo adecuadamente.

Área de estudio

Estudia siempre en el mismo lugar

Establece un lugar de estudio que sea tranquilo y se encuentre bien iluminado, lejos de distracciones, sin ruido, y con espacio para trabajar. Éste puede ser el escritorio de tu habitación o la mesa de la cocina, por ejemplo.

Reúne en el lugar que elijas todo lo necesario para trabajar (lápices, rotuladores, papel, etc.) y mantén el área ordenada para no perder tiempo buscando lo que necesitas.

Pide a los demás miembros de tu familia que no toquen nada de tu área de trabajo; de esta forma, no perderás tiempo en reorganizar las cosas cada día.

Ten en cuenta que la mejor manera de estudiar es hacerlo sentado en una mesa o en un escritorio; si estudias en una cama o en un sofá es probable que te dé sueño.

Mantén el orden

Decide dónde pondrás los libros, los bolígrafos, etc. y colócalos en su lugar cuando termines de usarlos.

Organiza el material que necesitas para cada asignatura y colócalo en varias carpetas diferentes.

Tira a la basura inmediatamente todas los papeles que no necesitas.

Elimina todas las distracciones

No podrás concentrarte en tus deberes si tienes la televisión encendida, o si estás escuchando tu programa de radio favorito. Intenta que el área de estudio permanezca en silencio y procura no distraerte.

Pide a los demás miembros de tu familia que mantengan sus conversaciones en otra habitación y que respondan al teléfono por ti. Si alguien te llama por teléfono, deja dicho que responderás cuando termines de estudiar.

No cambies tu horario de estudio

Establece una hora para estudiar y/o hacer los deberes y mantenla.

Fíjate a qué hora del día te concentras mejor: ten en cuenta que está comprobado que el rendimiento es mayor durante las horas del día. Puedes estudiar todos los días de seis a ocho de la noche.

Ten a mano los teléfonos de tus compañeros de clase

En caso de que hayas olvidado cuando tenías un examen o tengas dudas sobre los deberes, siempre puedes llamar a algún amigo para preguntarle. Realiza una lista de tus compañeros de clase y sus teléfonos, y tenla en el área de estudio.

Relajación

El peor enemigo del estudiante es la ansiedad, ya que este estado dificulta la capacidad de recordar y memorizar. Por esta razón, a la hora de comenzar a estudiar, debes aprender a adoptar una actitud de concentración relajada. Puedes hacerlo mediante estas dos técnicas:

Relajación A:

El objetivo es eliminar la tensión de los músculos. Para ello, debes tomar conciencia de los músculos, identificarlos y relajarlos.

Siéntate con las piernas separadas, las manos sobre los muslos o brazos del sillón y cierra los ojos. Realiza tres inspiraciones lentas y profundas antes de empezar.

Este ejercicio se realiza en cuatro partes:

  • Tensa el músculo durante 4 segundos.
  • Toma conciencia de esa tensión.
  • Relaja el músculo durante 8 segundos.
  • Toma conciencia de esa agradable sensación de relajación.

Debes empezar por los:

  • Dedos de los pies
  • Pantorrillas
  • Muslos
  • Abdomen
  • Estómago
  • Espalda
  • Hombros
  • Pecho
  • Cuello
  • Mandíbula
  • Aprieta los dientes
  • Cierra los ojos
  • Arruga los labios
  • Nariz y frente
  • Cierra y tensa los brazos y antebrazos

Finalmente, debes tensar y relajar todos los músculos a la vez, de pies a cabeza, mientras inspiras y espiras lentamente.

Técnica de la pesadez del cuerpo

Esta técnica debe realizarse tumbado de espaldas sobre el suelo y se basa en experimentar una sensación de pesadez en todo el cuerpo mientras inspiras y espiras lentamente.

Comienza por los pies: debes intentar percibir su pesadez, como si el suelo fuera un imán que tira de ellos y tus pies se fundieran con él.

Luego continúa con las pantorrillas, rodillas, muslos, cadera, abdomen, estómago, espalda, rostro, antebrazo, brazo, hombros, cabeza, y finalmente, con el cuerpo como unidad).

Trabajos, deberes y exámenes

Divide los deberes largos en varios bloques y haz primero las cosas difíciles

Cada vez que te dispongas a hacer la tarea, establece una estructura de cómo lo harás, dividiendo el tiempo en bloques correspondientes para cada trabajo. Establece también tiempos de descanso; puedes estudiar durante 50 minutos y descansar 10, por ejemplo. Asegúrate de que los descansos no se hagan más largos de lo que corresponde.

Teniendo en cuenta las prioridades de estudio, aprovecha que al comenzar te sientes más fresco y empieza por las tareas más difíciles. Deja lo fácil para el final, cuando ya estés cansado.

Programa los proyectos a largo plazo

Divide los proyectos a largo plazo en partes y establece una fecha para terminar cada una. Cada parte puede consistir en, por ejemplo, ir a la biblioteca a recoger información, buscar en Internet, realizar cada capítulo, revisarlos, redactar la bibliografía y armar la presentación.

Abre la agenda y colócala en tu área de trabajo, así podrás ver todos los días lo que tienes que hacer.

Repasos diarios

Cuando no tengas tarea, puedes repasar tus apuntes para reforzar lo que haz aprendido; ya verás como luego esto se reflejará en los buenos resultados de un examen.

Practica estrategias para mejorar la memoria: haz listas, escribe notas y colócalas donde puedas verlas; usa una grabadora pequeña y graba mensajes recordatorios, etc.

Evita hacer maratones

Si tienes un examen o tienes que entregar un trabajo, no te prepares para ellos el último día, ya que corres el riesgo de hacer las cosas mal.

Las sesiones maratoniana de estudio son la manera menos productiva de aprender; no te quedes estudiando toda la noche e intenta dormir siete u ocho horas cada día. No rendirás al máximo si tienes sueño.

Listas de cosas por hacer

Dedica diez o quince minutos cada noche para realizar una lista con las cosas que debes hacer al día siguiente. De esta manera, al despertar sabrás exactamente todo lo que debes hacer.

Los exámenes

Calcula cuánto tiempo de estudio necesitarás para un examen y anótalo en la agenda. Si necesitas cuatro horas de estudio, puedes dividirlo en cuatro días, con una hora de estudio cada día. Elige los cuatro días y toma nota en la agenda.

Al estudiar para el examen, lee primero los resúmenes de los capítulos y luego el capítulo mismo; esto te ayudará a centrarte en las ideas principales. Al leer, subraya estas ideas con un rotulador fluorescente.

También puedes estudiar repasando exámenes que hayan realizado alumnos de otros años, para tener una pauta de lo que se va a preguntar.

Otros consejos

Antes de acostarte cada noche, deja la ropa preparada para el día siguiente.

Por las mañanas, calcula el tiempo que necesitas desde que te levantas hasta que sales de casa y programa el despertador 15 minutos antes. Mantén el despertador lejos de tu alcance, así evitarás apagarlo y seguir durmiendo.

Procura entregar las tareas y trabajos puntualmente y bien presentados.

Cuando logres una de tus metas, prémiate a tí mismo; esto te mantendrá motivado. Puedes ir al cine, a comer con amigos o ir a ver un partido de fútbol.