PADRES
Una de las tareas más difíciles para los padres de un niño con TDAH es lograr que éste obedezca. Su comportamiento distraído e hiperactivo hace que muchas veces éstos pierdan la paciencia y fuercen al niño a obedecer a través de órdenes y/o castigos. Esto no es positivo: aunque uno puede limitarse a dar órdenes al niño o castigarlo por no obedecer, este tipo de refuerzo no llevará a la obediencia a largo plazo.
Al contrario, le generará resentimiento contra sus padres y deseos de rebelarse. Esto se acentuará cuando el niño llegue a la adolescencia y se vuelva más independiente. En esta etapa, los castigos paternos, lejos de surtir efecto, pueden provocar un enorme deterioro en la relación padre-hijo.
Por ello, es importante que los padres intenten no forzar a que sus hijos obedezcan, sino lograr que para ellos sea algo fácil y que quieran hacerlo. Esto puede lograrse cumpliendo con las siguientes pautas:
Defina expectativas y límites claros y coherentes
- Los niños con TDAH necesitan saber con exactitud lo que se espera de ellos, ya que no se desenvuelven bien en situaciones ambiguas. Simplifique las reglas de la casa, explíquele lo que significa cada una y anótelas en una lista. Anote también lo que ocurrirá cuando las reglas se cumplan y cuando se rompan. Estos límites deberán ser comprensibles y sobre todo, inflexibles.
Ayude al niño a hacer las cosas paso a paso
- Para un niño con TDAH es muy difícil recordar varias indicaciones juntas, o realizar grandes tareas. Por ello, pídale que haga las cosas paso a paso dándole las indicaciones de a una, a medida que vaya finalizando cada actividad. Por ejemplo, si tiene que recoger la mesa, puede hacerle la siguiente lista:
Recoge TODOS los platos, TODOS los cubiertos y TODOS los vasos
Llévalos a la cocina
Déjalos en el fregadero
Recoge las servilletas de papel
Llévalas a la cocina
Tíralas al cubo de la basura
Recoge la botella de agua
Llévala a la cocina
Guárdala en el frigorífico
Recoge el mantel
Guárdalo en el aparador
Asegúrese de que sus instrucciones son comprendidas
- Haga que su niño le preste atención y háblele mirándole a los ojos. Dígale con voz clara y calmada que es lo que usted desea, en oraciones simples y cortas. Luego pídale que le repita en voz alta lo que tiene que hacer; sólo así se asegurará de que le ha escuchado mientras hablaba, y que le ha entendido bien.
Hágale saber a su hijo que lo que usted le pide es por su bien
- Un niño se da cuenta enseguida si las demandas de sus padres son por su bien o para conveniencia del adulto. Por otra parte, si el principal motivo del padre es dar órdenes para facilitar su propia vida, entonces su hijo aprenderá que ante todo debe priorizar sus propios intereses.
- Por estas razones, es fundamental que su hijo entienda que usted se preocupa por él; que lo que usted le pide, por más desagradable que sea, tiene por objetivo su bienestar.
Utilice el sistema de puntos
- Es un sistema de premios, mediante el cual el niño gana puntos (o fichas) cuando se porta bien y las pierde cuando se porta mal. Por ejemplo, él puede acumular puntos por ordenar su cuarto y perderlos por no hacer la tarea. Al final de la semana, puede recibir un premio en relación con la cantidad de puntos que haya acumulado.
Sea justo con sus castigos
- El castigo debe ser proporcional a la falta cometida. Intente castigar a su hijo lo menos posible; siempre resulta más eficaz la motivación positiva.
Sea paciente
- Esto es algo muy difícil de lograr, pero debe entender que, a menudo, la mala conducta de su hijo no es intencional, sino que tiene que ver con unos síntomas que no puede controlar y con su natural falta de madurez. Intente controlar las sensaciones de fastidio y de enojo; éstas podrían generar en su hijo resentimiento y ganas de rebelarse.
Hable con suavidad
- Un tono suave de voz ayuda a controlar las emociones negativas en los momentos de impaciencia y enfado. Además, transmite al niño una sensación de seguridad, produce calma y una atmósfera relajada. Al hablar lentamente y en tono bajo, los padres le demuestran al niño que controlan la situación.
No se exceda con las órdenes
- La mayoría de los padres sienten que deben corregir cada error de sus hijos, dándoles órdenes constantemente. Sin embargo, cuando las órdenes son excesivas y arbritrarias, o cuando se les exige más de lo que pueden dar, el padre se convierte en una especie de dictador, y su hijo comienza a resistirse a su autoridad.
- Por tanto, usted debe hacer un esfuerzo para relajarse y dejar de estar pendiente de cada error que cometa su hijo. Permítale tener experiencias desagradables para que aprenda de sus errores; solo impida lo que pueda ocasionarle un daño grande o irreversible.
Sea coherente
- En los casos en los que le pida u ordene a su hijo realizar alguna cosa, asegúrese de que éste le obedezca. Si bien en muchas ocasiones usted deseará no haberle pedido nada, manténgase firme y exija el cumplimiento de lo que se ha pedido. En caso contrario, su autoridad como padre se verá disminuida.
Apóyese en el "sí"
- Intente acceder a todos los pedidos razonables. Es mejor que su hijo sienta que siempre está dispuesto a darle lo que le pide, a menos que tenga una buena razón para no hacerlo. Por ejemplo, si le pide una chocolatina antes de la cena, no diga "no" o "ahora no". Dígale "sí, pero la dejamos para el postre". De esta forma, su hijo no percibirá que le niega todo lo que le pide, sino que le permite hacer casi todo.
Sea un ejemplo para su hijo
- Si usted quiere que su hijo sea ordenado, permita que lo vea a usted ordenando; si quiere que el niño diga la verdad, permita que le oiga asumiendo sus responsabilidades.
- Haga partícipe a su hijo de sus pensamientos, sus ideas y sus valores, exprese sus emociones y sentimientos en voz alta y permítale que observe su estilo de vida y sus hábitos de comportamiento.