PADRES

Todos los padres se preguntan cómo será su hijo cuando crezca; proyectan sus sueños sobre ellos y hacen todo lo posible para que el niño pueda realizarse. Sin embargo, el futuro de una persona depende de muchos factores, algunos pueden modificarse y otros no son controlables.

En el caso de los niños con TDAH, algunos profesionales afirman, con bastante ligereza que ellos sufren un riesgo elevado de:

Estas afirmaciones se derivan de investigaciones y consultas de psiquiatría realizadas a presos o pacientes. Los expertos investigaban sobre su pasado y al evaluar sus características, encontraron un número elevado de personas que podrían considerarse hiperactivas.

Sin embargo, los estudios demuestran que el mayor pronóstico de:

Todo esto demuestra que la mejor solución para el TDAH radica en que usted acepte a su hijo tal cual es. Y para ello deberá tener en cuenta una serie de necesidades que sufre todo niño con este trastorno:

"Estoy atascado, no puedo hacerlo"

Con afecto y cariño, proporcione opciones para la solución de los problemas.

"Espera, todavía estoy pensando"

Deje que el niño vaya a su propio ritmo. Si usted lo apura, se pondrá nervioso y se confundirá.

"¿Está bien? ¡Necesito saberlo ahora!"

Déle información abundante e inmediata sobre lo que hace.

"Ayúdame a concentrarme"

Hágalo a través del sentido del tacto. Los niños con TDAH tienen una gran necesidad de contacto físico y de movimiento corporal.

"Necesito saber que viene después"

Ofrézcale un ambiente estructurado donde haya una rutina establecida. Avísele con anticipación si va a haber algún cambio.

"¡No te oí!"

Enumere la instrucciones una a una y pídale que le repita lo que ha dicho.

"Ya lo sé, seguro que lo he hecho mal"

Felicítele por las pequeñas aproximaciones al éxito. Prémiele por su auto-mejoramiento, no sólo por la perfección de sus acciones.

"¿Qué?"

No le diga "ya te lo he dicho". Dígaselo otra vez con otras palabras; déle una señal o dibuje un símbolo.

"¿Terminé ya?"

Asígnele períodos de trabajo cortos, con metas a corto plazo.

"Pero, ¿por qué me gritas siempre?"

Píllele haciendo algo bueno y felicítele por su conducta positiva. Cuando su hijo tenga un mal día, recuérdele (y acuérdese) de sus cualidades.

Todas estas pautas representan los primeros pasos en la aceptación del trastorno del niño. En la medida en que usted las cumpla, éste se sentirá querido y apoyado, desarrollándose normalmente. De esta forma se convertirá en un joven y adulto con éxito escolar y social, con un trabajo normal y con una pareja estable; tendrá un razonable número de amigos y se sentirá seguro de sí mismo, con alta autoestima.

Y lo más importante, durante toda su vida reconocerá el amor y el esfuerzo que sus padres, profesores, hermanos y otros adultos, le dedicaron durante los difíciles años de su infancia.