PADRES
Cuando los niños son pequeños, sus padres son los seres más influyentes de sus vidas. Sin embargo, cuando entran en la adolescencia esto cambia: el niño se acercará más a sus amigos, que se constituirán como su modelo principal de comportamiento.
Esto es normal y los padres no deben preocuparse. Si bien ellos no pueden ofrecer a su hijo lo que sus amigos le dan, éstos tampoco pueden reemplazarles. Si el vínculo entre padres e hijos está basado en el afecto y apoyo, la relación se restablecerá más adelante.
El problema surge cuando el adolescente comienza a relacionarse con jóvenes que pueden ejercer una mala influencia sobre él. Los padres se preocupan, pero a menudo, no encuentran la forma de separarle de ellos y por ello le regañan y castigan. Pero esto puede ser contraproducente ya que ante tanta presión, el adolescente puede reaccionar con rebeldía.
En este sentido, existen ciertas algunas pautas mediante las cuales puede influenciar a su hijo indirectamente y así ayudarlo a que se mantenga lejos de los problemas.
Conozca a los amigos de su hijo
- A menudo, los adultos suelen prejuzgar a los amigos de su hijo; pertenecen a otra generación y no comprenden que un joven que se viste siempre de negro y escucha heavy-metal pueda estar siguiendo una moda y ser al mismo tiempo una persona responsable y sensible.
- Además, los adultos deben recordar que la adolescencia es una etapa difícil, en la que se hacen frente a muchos cambios. Esto puede generar ciertas actitudes de rebeldía, lo cual no significa que el niño sea malo, sino que está atravesando momentos complicados.
- Para conocer a los amigos de su hijo, usted puede ofrecerse a llevarles a ver un partido de fútbol, por ejemplo, y luego a comer algo. De esta forma, podrá conocerles personalmente y tal vez descubra que les juzgó mal. A su vez, su hijo se sentirá orgulloso de usted por haber organizado una actividad acorde al gusto de sus amigos, y posiblemente se gane el favor de ellos.
- Esto es muy importante. Si en algún momento su hijo le desobedece o hace algo malo, usted le regañará y él compartirá su enojo con sus amigos. En este punto, si usted les ha caído bien, pueden decirle: "Oye, tu padre no es tan malo, deja de insultarle, tampoco te pongas así".
No les ataque
- Usted puede criticar el comportamiento de sus amigos, pero no lo haga de forma personal. Durante la adolescencia la identificación con las amistades es tal que él se puede sentir personalmente atacado. Y además sentirá que usted no respeta su criterio a la hora de elegir sus compañías.
- También debe tener en cuenta que en este momento, las personas que más influyen sobre su hijo son sus amigos. Si usted les critica, su hijo se lo contará y se habrá creado unos enemigos poderosos.
Busque ayuda
- Su hijo está en una etapa en la que necesita separarse de usted para encontrar su propio camino. Esta puede ser una oportunidad para que otras personas le ayuden indirectamente.
- Busque a un joven o adulto responsable que tenga una buena relación con su hijo (puede ser un tío, un primo, un vecino o alguien de la escuela). Pídale que se mantenga en contacto con el chico y le oriente. También puede preguntarle si su hijo tiene algún problema, pero no le exija que revele las conversaciones que han mantenido.