PADRES

Cuando los niños son pequeños, sus padres son los seres más influyentes de sus vidas. Sin embargo, cuando entran en la adolescencia esto cambia: el niño se acercará más a sus amigos, que se constituirán como su modelo principal de comportamiento.

Esto es normal y los padres no deben preocuparse. Si bien ellos no pueden ofrecer a su hijo lo que sus amigos le dan, éstos tampoco pueden reemplazarles. Si el vínculo entre padres e hijos está basado en el afecto y apoyo, la relación se restablecerá más adelante.

El problema surge cuando el adolescente comienza a relacionarse con jóvenes que pueden ejercer una mala influencia sobre él. Los padres se preocupan, pero a menudo, no encuentran la forma de separarle de ellos y por ello le regañan y castigan. Pero esto puede ser contraproducente ya que ante tanta presión, el adolescente puede reaccionar con rebeldía.

En este sentido, existen ciertas algunas pautas mediante las cuales puede influenciar a su hijo indirectamente y así ayudarlo a que se mantenga lejos de los problemas.

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