PADRES
Todos los adolescente quieren tener los mismos privilegios que sus amigos: dinero para sus gastos, ir a fiestas y discotecas, llegar tarde a casa, etc. En el caso de un adolescente con TDAH, los padres deben facilitar su independencia dentro de un marco de estructura y supervisión. Esto, que parece una contradicción, puede llevarse a cabo teniendo en cuenta las siguientes pautas:
Permítale hacerse responsable de sus actos
- Dele a su hijo más libertad en respuesta a sus demostraciones de responsabilidad. Una forma de hacerlo es establecer una meta de comportamiento y dividirla en pequeñas partes.
- Por ejemplo, usted puede establecer como objetivo final que el chico gaste X euros al mes en llamadas a teléfonos móviles. Durante el primer mes, sólo le dejará gastar la mitad. Si usted observa que ha sabido administrar el tiempo de llamadas llegando cómodamente a fin de mes, le dejará gastar un 20% más el próximo, y así sucesivamente, hasta llegar a la cantidad estipulada.
- Si durante la etapa de "prueba" el chico no logra llegar a fin de mes, los padres pueden regresar a la meta anterior, para volver a dar el siguiente paso cuando haya cumplido con su responsabilidad.
Establezca una serie de reglas no negociables y refuércelas continuamente
- Como padre, usted deberá dejar claro con cariño y firmeza qué cosas son negociables y cuáles no lo son.
- Entre las no negociables puede incluir desde aspectos fundamentales como la conducta sexual o el uso de drogas y alcohol, hasta la prohibición de utilizar el ordenador familiar sin el permiso paterno.
- Realice una lista al respecto, explique las razones por las que estas normas no se negocian y refuércelas a través de castigos.
Involucre a su hijo en la toma de decisiones
- Decida junto a su hijo las consecuencias de las reglas que usted considere flexibles; es más probable que el joven cumpla con las normas que él mismo ayudó a establecer.
- Por otra parte, la colaboración del chaval puede aportar una perspectiva distinta, soluciones nuevas y le ayudará a comprender mejor su punto de vista.
- En algunos casos, usted puede quedarse con la opción de vetar algunas propuestas y en otros, dejar que el adolescente decida. Lo importante es que usted aumente de forma gradual la participación de su hijo en la toma de decisiones.
Premie a su hijo frecuentemente
- Realice contratos en los que se ofrezca la posibilidad de premiar a su hijo por su buena conducta.
- Premie aquellas acciones que se esperan de cualquier adolescente, pero que a su hijo le pueden costar mucho trabajo, como ayudar en la casa, portarse bien con sus hermanos y hermanas, o hablar respetuosamente a los adultos.
Sea firme pero discreto
- Por ejemplo, si su hijo debe llegar a casa más temprano que sus amigos, usted puede pasarlo a buscar a la esquina de la calle donde se realizó la fiesta, en lugar de recogerle delante de sus amigos.
Supervise su conducta fuera de casa
Anticípese a los conflictos
- Los motivos que dan lugar a peleas entre padres y adolescentes suelen ser siempre los mismos, lo cual puede ayudar a que los padres planeen cómo controlarán estas situaciones estableciendo una serie de contratos para las malas conductas.
- Por ejemplo, en lo relativo al horario nocturno de llegada a casa, los padres deberán advertir a su hijo lo que ocurrirá si éste no vuelve antes de la hora convenida. Si el chico insiste en incumplir esta norma, se le aplicará la medida advertida. De esta forma, hay menos posibilidades de que surjan discusiones demasiado fuertes, que puedan herir los sentimientos de ambas partes.
Haga que su hijo se sienta con el control de su tratamiento
- Un adolescente puede sentir vergüenza de tomar la medicina delante de los demás. Sus profesores y usted deben hacerle entender que esto no tiene nada de malo y aplicar un correctivo si se comprueba que no cumple con su tratamiento.
- A medida que el chico comprenda la importancia de tomar su medicina, padres y profesores podrán disminuir su intervención. De este modo, intervendrá sólo cuando sea estrictamente necesario.
Mantenga una buena comunicación familiar
- Hágale saber a su hijo que usted está disponible para escucharle, pero no espere que le confíe todos sus asuntos.
- Enséñele a escuchar y a expresar sus ideas sin herir al otro e intente hacer lo mismo.
- Sea claro al pedirle algo y retroalimentar su conducta.
- Reúnase con su familia regularmente para discutir problemas y ofrecer soluciones a los conflictos que puedan surgir.
Intente ser objetivo con el trastorno de su hijo
- Recuerde que su hijo sufre un trastorno neurobiológico que le impide o le hace más difícil comportarse como usted querría.
- Intente reprimir sus exageradas reacciones de enojo ante los errores del adolescente.
- No se castigue por los errores que haya podido cometer en la crianza de su hijo; no existen los padres perfectos.
- Cuando su hijo tenga un mal comportamiento, castíguele teniendo en cuenta los contratos de conducta elaborados anteriormente y no le guarde rencor.
Céntrese en sus aspectos positivos
- Si bien muchas veces es difícil, recuerde que su hijo necesita su apoyo y afecto incondicional. Alábelo, aliéntelo, ayúdele a descubrir qué es lo que hace bien y estimúlelo a construir sobre sus fortalezas. No se exceda en sus críticas, ya que esto puede influir muy negativamente en su autoestima.
- Si su trabajo le impide pasar mucho tiempo con su hijo, recuerde que la calidad es más importante que la cantidad. Utilice las horas disponibles para escucharle, aconsejarle y felicitarle por sus logros.
- Muchos adultos que han alcanzado el éxito padecen TDAH, y han afirmado que lo que más les ha ayudado ha sido la confianza de sus padres en sus habilidades para triunfar en la vida.