DOCENTES
Si bien los principales síntomas del TDAH son tres (hiperactividad, falta de atención e impulsividad), estos pueden combinarse y provocar un impacto significativo en la forma en que el niño funciona en el aula, el área de juegos y en otras situaciones.
Todos los niños poseen un elevado nivel de actividad, se distraen y prefieren jugar a estudiar. Sin embargo, en niños con TDAH, esto se acentúa hasta llegar a niveles fuera de lo normal. Como consecuencia, suelen meterse en problemas y tener una difícil interacción con sus maestros.
Los comportamientos que se enumeran a continuación son típicos de un alumno con este trastorno:
Desorganización
- Las tareas grandes le causan confusión.
- Es muy desorganizado.
- No puede administrar su tiempo de forma efectiva.
- Le cuesta planificar actividades a largo plazo.
- Comienza a hacer sus tareas y proyectos a última hora.
- No tiene idea de cuánto tiempo le llevará realizar una tarea.
- Con frecuencia llega tarde a la escuela y a las comidas.
Falta de atención
- Le cuesta permanecer atento a una actividad o discusión en clase.
- No escucha cuando otros le están hablando.
- No pone atención al profesor.
- No lee las instrucciones o problemas con cuidado. Además, puede necesitar información adicional para entender lo que tiene que hacer.
- Pierde cosas.
- Olvida llevar todo lo que necesita a la escuela.
- Se distrae fácilmente de tareas que no le resultan interesantes.
- Tiene escasas probabilidades de retomar una tarea o actividad una vez que se distrae.
Falta de concentración
- Evita realizar actividades que requieran una concentración prolongada.
- Se aburre fácilmente con una tarea y no quiere continuarla.
- Empieza trabajos y no los termina.
- Cambia de actividad con mayor frecuencia que la mayoría.
- Tiene problemas de exactitud o limpieza en sus trabajos escritos.
- Tiene dificultad para seguir instrucciones orales.
- No es persistente o no tiene suficiente cuidado para terminar actividades cuando no son altamente motivadoras.
- Tiene una gran habilidad para pensar y hablar de grandes ideas, pero no las puede poner por escrito.
- No tiene habilidad para realizar cálculos mentales o resolver problemas.
Frustración
- Se frustra y se rinde fácilmente.
- Tiene baja autoestima, siente que nunca será bueno en nada.
Escasa tolerancia al cambio
- Reacciona muy mal con los cambios.
- Tiene dificultad para parar de hacer algo y empezar otra actividad. Por ejemplo, hacer la transición entre una clase y otra en el aula.
Hiperactividad
- Siempre se está moviendo. Le cuesta permanecer sentado en el pupitre: frota las manos sobre cosas, hace ruido con los pies...
- Corre o salta mucho más que la mayoría de los alumnos de su edad.
- Tiene una energía ilimitada. Actúa como si tuviera un motor.
- Tiene dificultad para permanecer sentado.
- Habla sin parar.
- Si no está hablando, hace ruidos, canta, silba.
Impulsividad
- Dice cosas sin pensar en las consecuencias; le falta tacto.
- No puede esperar el momento adecuado para hacer algo.
- No anticipa las reacciones de los demás hacia sus acciones y discursos.
- No puede aprender de experiencias pasadas para evitar las malas consecuencias de sus acciones, por ello, suele exponerse al riesgo.
- No escucha las advertencias cuando se le quiere evitar un castigo.
- Suelta respuestas en clase sin esperar su turno. Tampoco espera su turno para jugar.
- Nunca planea una actividad; empieza a hacer las cosas sin pensar.
- Es muy impaciente.
- No puede esperar a que le premien. Prefiere que se le dé un premio pequeño de inmediato que esperar a que le den un premio más grande después.
- Interrumpe constantemente; no escucha.
- Toma decisiones más apegadas a las emociones que a la razón.