La adolescencia es una etapa en la que se producen muchos cambios físicos y psicosociales. Los jóvenes comienzan a independizarse y a planificar lo que quieren ser y lo que desean para el futuro, actuando en consecuencia, tomando riegos y adoptando ciertos roles de adulto.
Esta es una etapa de mucha inseguridad; los adolescentes no son niños, pero todavía no han llegado a una edad adulta, y se encuentran en una especie de "tierra de nadie". A su vez, comienzan a experimentar muchos cambios físicos - lo que requiere de un tiempo de adaptación - y sufren grandes fluctuaciones en su estado de ánimo.
Todo esto se agrava si la persona además padece TDAH. Los jóvenes con este trastorno suelen tener problemas académicos y sociales; les cuesta hacer y mantener amigos, y suelen ser objeto de bromas. Por estas razones, la mayoría de las personas con TDAH tienen baja autoestima.
Si tú eres una de esas personas, estos consejos te ayudarán a construir una imagen más positiva de tí mismo:
Elige cuáles son los aspectos de tu carácter que necesitas modificar para mejorar en clase o relacionarte mejor con los demás. Todo cambio requiere de mucho esfuerzo y constancia, pero lo principal es decidir hacerlo.
Anota en un diario todos los logros que recuerdes, así como las felicitaciones y alabanzas que recibes de los demás. De esta forma cuando estés triste o deprimido, leerás tu diario y te sentirás mejor.
Pide a tus amigos y familiares que digan las cosas que les gusta de tí y toma nota de ello. Esto te ayudará a verte a través de los demás.
Decide qué aspectos de tu personalidad son positivos y cuáles necesitas mejorar. Trabaja ambos aspectos.
CuídateA menudo, cuando una persona está deprimida o tiene la autoestima baja, siente que no tiene por qué cuidarse. Haz un esfuerzo y mímate: cómprate ropa, come sano, haz ejercicio y actividades que te gusten. Cuanto más te cuides, mejor te sentirás contigo mismo.
Busca a una persona que pueda escuchar tus conflictos sin juzgarte ni buscar la solución por tí. Esto te ayudará a exteriorizar tus sentimientos y a la vez, a encontrar tu propio camino.
Cuando algo no haya salido como querrías, no hables de un "fracaso"; más bien, tómatelo como una oportunidad de aprender de tus errores. También debes prestar atención a tus logros; siéntete orgulloso y prémiate cuando haces algo bien.